El aparato locomotor está constituido por articulaciones, huesos, músculos, tendones y ligamentos. Tiene dos funciones fundamentales: la primera es dar sostén al organismo, y la segunda, permitir el movimiento y el desplazamiento de un lugar a otro. También proporciona protección a ciertos órganos.
Es muy sensible a las emociones y al entorno, por lo que su respuesta depende de las percepciones del sujeto, entrando los músculos en estado de relajación o de tensión según lo requieran las circunstancias.